La reactivación de la vivienda y su mercado se perfila como uno de los principales desafíos que deberá abordar el próximo Gobierno. Así lo advierten distintos especialistas del sector inmobiliario, quienes coinciden en que el actual estancamiento no responde a un solo factor, sino a una combinación de restricciones normativas, dificultades de acceso al financiamiento, escasez de suelo habilitado y una gestión pública que no ha logrado adaptarse a la nueva realidad del mercado.
En este contexto, BMI Servicios Inmobiliarios ha puesto énfasis en la necesidad de entregar señales claras de certidumbre y continuidad para destrabar la inversión y reactivar la oferta habitacional, especialmente en los segmentos medios.
Según explica Sergio Novoa, gerente general de la firma, uno de los principales problemas actuales es la limitada generación de nueva oferta, agravada por procesos de autorización extensos y reglas urbanas que no dialogan con la demanda real. “El principal desafío que veo para el próximo gobierno es generar un entorno de certidumbre y continuidad en materia de desarrollo urbano y vivienda”, señala, apuntando a que sin ajustes regulatorios oportunos, la inversión seguirá contenida.
Normativa urbana y acceso a suelo: el nudo estructural
Desde la perspectiva técnica, uno de los consensos más relevantes es la urgencia de revisar la normativa urbana, particularmente en comunas de alta demanda. Las actuales restricciones de densidad y tipología habitacional tienden a forzar desarrollos de mayor tamaño, cuando la demanda efectiva se concentra en unidades más pequeñas y accesibles.
Desde BMI advierten que no basta con declarar nuevo suelo urbano, sino que este debe ser viable desde el punto de vista económico y operativo. “Es fundamental que ese suelo cuente con conectividad, servicios e incentivos normativos que hagan viables los proyectos”, explica Novoa, subrayando la brecha existente entre el suelo potencial y el que efectivamente puede transformarse en vivienda.
Esta mirada técnica es clave para comprender por qué, pese a la existencia de terrenos disponibles, la construcción no logra despegar con la velocidad necesaria para responder al déficit habitacional.
Financiamiento y señales al mercado
Otro de los ejes críticos identificados por los especialistas es el acceso al financiamiento, tanto para los hogares como para los desarrolladores. Medidas como los subsidios a la tasa hipotecaria y los mecanismos de garantía estatal han demostrado tener un impacto positivo en la absorción del stock existente, pero su alcance y duración siguen siendo limitados.
Desde el análisis de BMI, estas herramientas deben evaluarse con una mirada integral, considerando no solo su efecto en las ventas, sino también su capacidad para habilitar el inicio de nuevos proyectos, dinamizando el empleo y la actividad económica asociada al sector construcción.
El rol del sector privado en la reactivación
Finalmente, existe amplio consenso en que la reactivación del mercado de la vivienda no depende exclusivamente del gasto público, sino de la capacidad del Estado para crear condiciones regulatorias estables que permitan al sector privado volver a invertir.
En ese sentido, BMI enfatiza que el desafío del próximo Gobierno será pasar del diagnóstico a la acción: simplificar permisos, actualizar instrumentos de planificación territorial y alinear la política habitacional con las nuevas condiciones sociales y económicas del país.
La evidencia muestra que, sin ajustes estructurales en normativa, gestión y financiamiento, la oferta seguirá restringida. Por el contrario, con reglas claras y viables, el sector inmobiliario puede volver a cumplir un rol clave en la generación de vivienda, empleo y crecimiento económico.
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