Resolver el déficit habitacional también es construir ciudad
El objetivo de facilitar el acceso al suelo para vivienda social es legítimo y necesario. Nadie discute que el déficit habitacional en Chile es urgente y que miles de familias llevan años esperando una solución. Pero precisamente por la magnitud del desafío, también es necesario mirar con atención cómo se construyen esas soluciones y cuáles pueden ser sus efectos en el largo plazo.
Cuando se flexibiliza la adquisición de terrenos sin estándares técnicos equivalentes a los que exige el desarrollo urbano formal, existe el riesgo de consolidar barrios que nacen con déficits estructurales desde su origen. El problema no es únicamente la vivienda; es la ciudad que se construye alrededor de ella. Conectividad deficiente, falta de equipamiento, alcantarillado incompleto, calles sin pavimentar o acceso limitado a servicios básicos pueden transformarse en problemas que acompañen a esos sectores por décadas.
Chile ya conoce parte de esa experiencia. En distintos momentos, las soluciones habitacionales desarrolladas con foco prioritario en la rapidez o el costo inicial terminaron enfrentando importantes desafíos urbanos posteriores, obligando a inversiones adicionales y procesos de recuperación que pudieron haberse evitado con una planificación más integral desde el comienzo.
También conviene revisar con cuidado el argumento del ahorro. En el corto plazo, estas medidas pueden parecer una fórmula efectiva para reducir costos y acelerar soluciones. Sin embargo, parte importante de ese menor costo puede trasladarse posteriormente al Estado y a los municipios cuando deben asumir obras de urbanización, conectividad, aguas lluvias, electrificación o mitigaciones que inicialmente no fueron consideradas. Lo que parece un ahorro inmediato puede convertirse, en realidad, en un costo diferido.
Hay un elemento aún más de fondo: sin coordinación urbana y estándares claros, el riesgo es construir barrios con menores servicios y menores oportunidades para sus habitantes. Y resolver el déficit habitacional no puede significar generar nuevas brechas de calidad de vida en el futuro.
La urgencia habitacional exige actuar y avanzar con decisión. Pero también exige hacerlo con visión de largo plazo. Resolver el déficit no es solamente construir viviendas; es construir ciudad, generar integración y desarrollar entornos sostenibles que entreguen oportunidades reales a quienes vivirán en ellos por muchos años.
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